Los hay que no pueden vivir sin pan y los hay que no pueden vivir sin queso. Los incondicionales queseros suelen aceptar cualquier combinación de este magnífico producto por la fe absoluta que profesan hacia él. Una tabla de quesos, la clásica tarta de queso y hasta las más originales y nuevas combinaciones con el queso como elemento principal del plato. Está claro que los queseros de corazón, el amor lo demuestran degustando este manjar.

Bien es verdad que en cada zona o en cada pueblo el queso se come de una forma diferente. Por ejemplo, el Manchego es muy típico comerlo en aceite, con unas aceitunas a la hora del vermú y con una copa de vino ya estaríamos hablando del tándem perfecto. En el caso del Queso Manchego es fundamental poner atención a sus características organolépticas y a todas sus propiedades para maridarlo correctamente y poder explotar todo su sabor.

Si hablamos del Manchego, sus únicas tres variedades siempre nos van a dar una pista de cómo combinar el sabor de cada una de ellas con los distintos tipos de vino o con otros aderezos. El curado de olor y sabor pronunciado, el semicurado -de aroma láctico- o el queso viejo con sabor duradero en boca. Estas tres opciones son perfectamente válidas para hacer estas cuatro recetas con queso que te presentamos. No olvides buscar siempre las 7 cosas que hacen único al Queso Manchego y que vas a notar en cuanto te lleves el trozo de queso a la boca y en el momento de comprarlo.

Ahora, que seguramente te ha entrado el hambre, te invitamos a descubrir estos cuatro platos donde el Queso Manchego es la guinda perfecta del pastel. Tranquilo porque seguro que los has comido más de una vez. ¡Delantales puestos porque empezamos!

 

Con pan y con vino

Si con anterioridad mencionamos la imposibilidad de vivir sin pan y sin queso, ¿por qué renunciar al hecho de unir estos dos placeres? ¿Quién no sonríe ante un plato de Queso Manchego acompañado con una hogaza de pan rústico o de pan candeal?

Dice el refrán que “Con pan, vino y queso no hay camino tieso”. Preparar una tapa de Queso Manchego, ya sabes, cortado en pequeñas cuñas, y acompañarlo con un vino de la tierra es el mejor aperitivo con el que agasajar a tus invitados. La forma clásica de hacerlo es maridarlo con un vino tinto, pero atreverse a hacerlo con un vino blanco de crianza en barrica no es precisamente un atrevimiento. Acompañarlo con una copa de vino blanco es ideal si lo que buscamos otro tipo de intensidad.

 

Queso Manchego en la pizza

El queso es uno de los ingredientes esenciales de la pizza. No podríamos llamarlo pizza si no lleva queso. Pero ¿y si la preparamos con Queso Manchego? Aseguramos que añadir este queso le aportará un toque original a la receta clásica y un sabor distinto. La clave está en añadir el queso tras cubrir la masa con la salsa de tomate y sazonar con un poco de romero seco bien picadito.

 

Pasta fresca con Queso Manchego

Es bastante común añadir queso a los platos de pasta fresca. Unos espagueti o tallarines con setas saben mucho mejor si el toque final contiene queso, por supuesto Manchego. Raya unas virutas o añade unas lascas de Queso Manchego para que el plato de pasta adquiera un gusto especial.

 

Queso con membrillo

¿Eres más de tomarlo como aperitivo o como postre? La respuesta es correcta en ambos casos. El membrillo es una fruta que no se come cruda y con su pulpa se fabrica la carne de membrillo, una gelatina dulce vegetal. El queso con membrillo es uno de los postres más típicos de cada casa gracias, sobre todo a nuestras abuelas.

Preparar este tentempié es muy sencillo, sólo hay que seguir el orden correcto. Primero debemos cortar los trozos de queso y luego el membrillo. Siempre los trozos de membrillo deben ser algo más pequeños que los trozos de queso que hayamos cortado. Acompáñalo con un poco de aceite y unas nueces y será el entrante perfecto. Hablamos de una receta deliciosa que con Queso Manchego sabe mucho mejor.

El Manchego es un tesoro en la cocina. Busca que esté siempre en tu mesa.

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